Como dice la famosa canción “Mas vale una mentira que te haga feliz antes que una verdad que te amargue la vida”; en esto se basan las mujeres que fingieron un orgasmo. Por otro lado, el sueño de muchos hombres y mujeres es mantener relaciones sexuales durante toda una noche. Estos conflictos y no realizaciones llevan casi inevitablemente a una infidelidad que puede terminar con una pareja o fortalecerla más. ¿Qué tienen en común estas temáticas entre sí? Descubramos en este informe que aborda la sexualidad, algo tan misterioso como placentero.
El orgasmo es la liberación de la energía sexual acumulada durante la fase de excitación. Esto se logra a través de una fuerte contracción y espasmo seguido de una profunda relajación. Luego de alcanzarlo, las mujeres suelen tener la necesidad de conexión profunda con su pareja.
Es un momento fundamental de satisfacción y plenitud en la relación sexual, pero cuando las mujeres no pueden alcanzar el clímax prefieren fingir haber llegado. Según estadísticas brindadas por sexólogos, todas o casi todas simularon al menos una vez.
“No quiero herir a mi pareja”, “me da vergüenza tardar tanto”, “sólo quería dormir” o “lo hice por satisfacerlo” suelen ser los motivos más comunes que impulsan a una mujer a la hora de mentirle a su pareja.
Queridos e imprescindibles hombres, si bien hay algunos signos casi imperceptibles que les permiten notar la honestidad a la hora del orgasmo, la única forma de saber que tan real fue, es preguntando.
La vulva, vagina y útero tienen contracciones rítmicas, la respiración sube de ritmo e intensidad, algunas partes de la piel se ponen rojas, y en algunas ocasiones, hay sacudidas espasmódicas del cuerpo.
Por lo general la mujer necesita estímulos del clítoris, independientes a la penetración para alcanzar el clímax. También es indispensable establecer un vínculo de confianza para poder entregarse a sus sensaciones y perder el control.
La explosión orgásmica es necesaria para completar el ciclo y la dificultad en lograrlo, a largo plazo, puede generar problemas de salud tales como dolores de cabeza, mal humor y síndrome pre-menstrual entre otros.
En algunos casos ante la necesidad de demostrar que tan buen amante es, se pierde el sentido del encuentro. Entonces, la presión propia y del compañero llega a convertirse en el principal obstáculo para el orgasmo femenino, dejando en claro que ella quiere tener un orgasmo PARA ÉL.
Y en verdad, ¿A quién le mientes?
Si bien la mujer engaña a su pareja en un afán de no dañarlo, a quien le miente es a sí misma. Una buena solución es hablar con su compañero para buscar la forma más placentera para los dos. Incorporar juegos y tener una comunicación fluida ayudará a que entre fingimiento y fingimiento, se logre el placer extremo.
Como hacerlo toda la noche y gozar en el intento
La mayoría de las veces son las mujeres quienes no llegan al orgasmo, pero esto, por raro que parezca también les sucede a los hombres. Muchas personas desconocen el hecho de que la eyaculación y el orgasmo son dos cosas diferentes –esto se debe a que generalmente ocurren en el mismo momento-. Al no tener un pleno conocimiento sobre sí mismo estos conflictos se hacen comunes y dejan demasiado lejos la fantasía de una relación sexual que dure toda la noche.
Al terminar de leer estas líneas eso puede cambiar. Si no me creen sigan hasta el final y aprenderán cómo llegar al punto de la eyaculación, sin acabar y seguir experimentando orgasmos continuos.
Después de la eyaculación los hombres deben esperar un momento antes de volver a la actividad sexual. Para comenzar a disfrutar de los orgasmos hay que saber comprender y reconocer las sensaciones previas a la eyaculación para poder controlarla.
Hombres, aunque no lo crean, retrasar la eyaculación aumenta las sensaciones en su pene cuando retomen la actividad. Tanto si están masturbándose o teniendo sexo, mientras más seguido interrumpan la acción antes de la eyaculación mejor será el final.
Aún así hay que recordar que si retrasan la eyaculación con demasiada frecuencia podrían comenzar a sentir dolor y cansancio en los músculos de la zona. Desde ya, cuando quieran acabar el orgasmo será uno de los mejores de sus vidas y la cantidad de semen aumentará.
Quizás no puedan controlar la eyaculación si no están acostumbrados a detenerse en el momento anterior, pero esto con práctica y algunos consejos se soluciona.
Aprender a separar la sensación del orgasmo de la sensación de la eyaculación.
Contraer su músculo pubococcígeno (músculo PC).
Respirar en forma lenta y profunda en medio de la actividad sexual.
Asumir el control mental sobre los órganos.
Calcular cuán cerca de la eyaculación pueden llegar antes de hacerlo.
Por otro lado intenten aminorar la marcha en el acto sexual. Nada como disfrutar de las sensaciones que sólo ofrecen los movimientos lentos.
Intenten detenerse cuando sientan que van a eyacular hasta que la sensación haya desaparecido. Repitan esto unas cuatro veces antes de permitir finalmente la eyaculación. Cuando sientan que están por acabar relajen los músculos de los órganos sexuales y respiren profunda y pausadamente. Aunque se acelera el ritmo de la actividad cuando se está por acabar, la sensación será la misma manteniendo o aminorando la marcha. Siguiendo estos consejos y en base a un excelente dialogo con la pareja, tener una plena vida sexual es posible.




